Feb 14, 2011

La Escuela de Bournonville (Dinamarca)

La técnica de Bournonville ejemplifica la gracia modesta sin ningún esfuerzo aparente. Enfatiza brillantemente los allegros medios y pequeños sin ser extremadamente llamativo. Es más redondo, suave, delicado, no es pomposo. Tiene la cualidad de nunca comprometer la integridad de una frase fluida por un paso llamativo.
Sus famosas elevaciones y batería son virtudes que nacieron gracias a estudios y escenarios apretados y pequeños. Los bailarines no tenían mucho espacio para bailar de lado a lado, así que la única forma era buscar espacio hacía arriba.. saltando. El “port de bras” se diferencia porque es limpio y bajo y es colocado con más frecuencia frente al torso, siendo esta una característica que recuerda a la vieja Escuela Francesa. Los brazos tal vez se vean algo aguantados pero nunca están rígidos, más bien respiran y  la posición de “bras bas” tiene una ligera cualidad de balanceo que conjuntamente con el movimiento de la cabeza ayudan al impulso del bailarín.
Limitando la contribución de los brazos en los saltos, significa que las piernas deben ser especialmente poderosas y con un plié particularmente eficiente. El entrenamiento incluye ejercicios de larga resistencia que se repiten, no sólo a la izquierda o derecha, pero en todas las direcciones. Los pliés tienen una enorme atención y el grand plié es usado con mucha frecuencia: el grand plié va a grand battement o una pirueta, además es usado para aterrizar de los grandes saltos. Vestigios de la técnica de Bournonville de mediados del siglo XIV se pueden apreciar en la posición baja del pie de base de la pirueta ya que las faldas eran  muy largas para girar en retiré y sigue haciendo énfasis en grandes saltos que en el trabajo de puntas.

Eliza Gaynor Minden
"The Ballet Companion"


Feb 13, 2011

La Escuela Francesa

En el siglo XVII, bajo el reinado de Rey Luis XIV, la enseñanza del ballet se estandarizó, los pasos se codificaron y los cinco pasos básicos de los pies se definieron. La Escuela Francesa oficialmente comenzó en los años 1660 cuando el Rey Luis fundó las reales academias de la música y la danza, fundadoras de la Escuela de Ballet de la Opera de París.
Francia produjo grandes bailarines, coreógrafos y maestros del ballet quienes migraron a Rusia, Dinamarca y otros países europeos, como Marius Petipa, creador de grandes clásicos, que aún se bailan hoy en día.

El sello de la Escuela Francesa, es un estilo limpio y sofisticado; un ballet elegante y chic. Las posiciones son perfectas todo el tiempo y su limpieza viene  de la insistencia en la colocación escrupulosa, en las caderas correctamente alineadas con los hombros y el movimiento de las piernas independiente de las caderas. El entrenamiento se concentra en los “port de bras” y “épaulement” desde los primeros años de instrucción. Los estudiantes de primer año hacen los ejercicios frente a la barra sosteniéndose con ambas manos, algunas veces no hacen nada más que mover sus cabezas apropiadamente. Claude Bessy, quien dirigió la Escuela por más de 30 años, comenzando en 1973, expandió el currículo de las clases tradicionales de esta técnica, agregando carácter, mímicas, gimnasia y clases con partner.


Para entrar en la escuela de la Opera de París, los estudiantes son sometidos a exámenes médicos que incluyen rayos X para chequear cualquier malformación anatómica o problemas potenciales, ya que la búsqueda de las “quintas posiciones perfectas” y un “en dehors” de 180 grados, no se logra fácilmente con un estudiante promedio.

Eliza Gaynor Minden
"The Ballet Companion"